HISTORIA MILITAR Y POLÍTICA DE ZUMALACARREGUI

Editorial Tradición

La edición que ahora presentamos, es una edición Fascímil de la publicada en 1844 en Madrid, por la Imprenta de la Sociedad de Operarios del mismo Arte. Ahora que tanto se habla de memoria histórica es necesario recobrar la verdadera historia de los héroes que primero se levantaron contra los franceses en la Guerra de la Independencia, y luego es levantaron en defensa de la España auténtica apoyando los intereses legítimos de D. Carlos V, frente a Isabel II. El general Zumalacárregui, es una más de esas figuras que la historia moderna, y muy especialmente el PNV, han querido apropiarse como precursoras del movimiento independentista. Sin embargo, la realidad es bien diferente, pues Zumalacárregui sólo amo y lucho por una España que quería católica y libre de influencia foránea.

MEMORIA DE LA GUERRA DE NAVARRA Y LAS PROVINCIAS

Editorial Tradición

Luis de Evans, adicto a la causa de Isabel “II�?, nos narra de forma apasionada los acontecimientos que sumergieron a las provincias vascongadas en una dura guerra de la que este año se cumple el 175 aniversario. Lo más destacado es, sin duda alguna, la descripción que Evans realiza de la valerosa expedición del general carlista Gómez a lo largo y ancho de la península (desde Santiago de Compostela, hasta Córdoba). El propio Evans, no puede eludir la fuerza de la realidad, las tropas carlistas pueden recorrer sin problemas toda España debido al gran apoyo popular de su causa. De igual forma, los liberales encuentra numerosos problemas en mantener una persecución por tierras supuestamente adictas pero realmente desafectas.

ANUARIO 2008 DEL BOLETÍN CARLISTA DE MADRID

Editorial Tradición

El Boletín Carlista de Madrid, con la publicación de este almanaque a todo color, ha hecho un generoso esfuerzo que será recompensado por su público. Este almanaque recoge en un sólo volúmen todos los números del Boletín Carlista editados en el 2008. Dos novedades presenta la actual edición. La primera, es que este volúmen en tomo único, es la única posibilidad de adquirir el Boletín sin necesidad de estar suscrito. La segunda, es que por primera vez se edita el Boletín Carlista a todo color. La edición a color es una de las más destacables novedades, pues en sus casi 100 números de historia, el Boletín soló se había editado en color en un par de ocasiones y siempre bajo los auspicios económicos de su anterior y entrañable director Don Javier de Lizarza. Sin duda, todas los carlistas y aficionados a la historia disfrutarán de este maravilla.

EL BOLETIN CARLISTA DE MADRID

http://www.lavoz.circulocarlista.com/el-boletin-carlista-de-madrid

El Boletín Carlista de Madrid es el órgano de comunicación del Circulo Carlista San Mateo. La publicación tiene una periodicidad trimestral, publicándose un total de cuatro números al año. El Boletín trata temas principalmente del carlismo, pero sin olvidar los debates de actualidad. De gran tradición y gonzando de gran prestigio el Boletín verá modificada su estructura en el primer número del años 2008, habiendose modificada y actualizado sus logotipos, su apariencia, el diseño de su cabecera, creándose nuevas secciones. La suscripción anual es de 16 €. El Boletín Carlista de Madrid Apdo. Correos: 10.089 28080 Madrid info@circulocarlita.com

Cambio de dominio.

Desde el día 01/04/2010 este Blog continuará en la dirección www.circulocarlista.com. Ya estamos trabajando en el traspaso de todos sus contenidos. Desde hoy, la edición digital del Boletín Carlista de Madrid, se encargará de mantener informados a todos los carlistas.

Título: Chapa de metal en las boinas de los carlistas
Autor: Pellicer Montseny, José Luis
Fecha Tema: 1874
Descripción física: 1 grabado de 6 x 5 cm en h. de 41 x 28 cm


En estos dos últimos años, el Cículo Carlista San Mateo ha desarrollado una intensa actividad de difusión de la doctrina e historia carlista.

En ese contexto surgió primero el blog del Círculo Carlista, blog que ha tenido una fabulosa acogida entre los correligionarios, pues en dos años ha recibido más de 14.000 visitas.

De igual forma, se creo la web del Círculo Carlista: www.circulocarlista.com, que se ha convertido en un referente en materia de historia carlista, siendo sus secciones más visitas la de artículos carlistas, y la de textos tradicionalistas, donde poco a poco se va recopilando lo mejor de la tradición española.

Pero sin duda, la actividad que destacar por su mayor contribución a la causa en la edición trimestral del Boletín Carlista de Madrid, edición que ha sufrido en lo últimos años una mejora sustancial, y que está al alcace de todos bien mediante su descarga gratuita en http://www.lavoz.circulocarlista.com/el-boletin-carlista-de-madrid, o bien mediante su compra en http://boletincarlista.bubok.com/.

De igual forma, es necesario destacar la creación de la Editorial Tradicionalista.

Ahora, el Círculo Carlista de Madrid presenta dos nuevos servicios:

- Minuto Carlista: Un servicio de actualidad carlista, donde el lector podrá consultar en un minuto la actualidad de los principales blog y páginas web carlistas. Todo carlista que desee que demos de alta su web o blog en nuestro servicio de noticias, sólo tiene que enviar un correo a la dirección info@circulocarlista.com indicando su dirección web.

- El carlismo en imágenes: Este nuevo servicio pretende dotar a los carlistas de un apoyo fotográfico e iconográfico imprescindible para mejorar la calidad de publicaciones, ya sea en papel o mediante sistemas informáticos.

Título: Espada de combate usada por Don Carlos en la Guerra civil del 72 al 76
Autor: Pellicer Montseny, José Luis
Fecha Soporte: 1892
Fecha Tema: 1892
Descripción física: 1 grabado de 14 x 12 cm en h. de 31 x 21 cm

Visión festiva y cariñosa de la Sagrada Familia, inspirada por un carlista y dibujada por Manuel Summers.
Tal día como hoy, pero un 25 de diciembre de 1873.- Carlos de Borbón, es coronado rey de las Españas en Loyola, con el nombre de Carlos VII.

Título: Episodio de la Batalla de Montejurra : 7, 8 y 9 de Noviembre de 1873
Autor: Ross, Paciano
Grabador: Esteban
Fecha Soporte: 1875
Fecha Tema: 1873
Descripción física: 1 grabado de 24 x 34 cm en h. de 38 x 53 cm

CIUDAD DEL VATICANO, 15 DIC 2009.-Hoy se hizo público el Mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XLIII Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2010), sobre el tema: "Si quieres promover la paz, protege la creación". Ofrecemos a continuación extractos del mensaje:

"Aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y al auténtico desarrollo humano integral -guerras, conflictos internacionales y regionales, atentados terroristas y violaciones de los derechos humanos-, no son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado. Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce "esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos".

En 1990, Juan Pablo II habló de "crisis ecológica" (...) e hizo notar "la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad". Este llamamiento se hace hoy todavía más apremiante ante las crecientes manifestaciones de una crisis, que sería irresponsable no tomar en seria consideración. ¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales? ¿Cómo descuidar el creciente fenómeno de los llamados "prófugos ambientales", personas que deben abandonar el ambiente en que viven -y con frecuencia también sus bienes- a causa de su deterioro, para afrontar los peligros y las incógnitas de un desplazamiento forzado? ¿Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales? Todas éstas son cuestiones que tienen una repercusión profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud y al desarrollo".

Leer texto completo: Pulse aquí
Por su interés para nuestros lectores, reproducimos en siguiente artículo de César Alcalá

Recientemente (24 de septiembre de 2009, a los 83 años) ha fallecido el amigo Juan Casañas Balsells. De familia carlista decidió seguir a Mauricio de Sivatte y formar parte de la Regencia Nacional y Carlista de Estella (RENACE). Primero nos dejó Sivatte, luego Cusell, Luna, Orbe y ahora él. De aquella vieja guardia sólo queda vivo Miguel Garisoain.

Hablar de Casañas es complicado. Era un buen amigo con el que compartí muchas horas de charla y confidencias. También es complicado por la evolución que tomaron algunos acontecimientos. Antes de escribir esta nota de recuerdo a su figura he releído una carta que le envió, el 5 de diciembre de 1996, a José María Cusell. Ambos ya no están entre nosotros y creo que me perdonaran esta licencia.

Casañas abandonó la presidencia del Consejo que se creó después de la unificación de 1986 y se dio de baja del carlismo formalmente el 27 de febrero de 1990. Con anterioridad, el 19 de junio de 1987, se le pidió que renunciara a la Regencia y eso nunca lo haría. Prefirió marcharse: “para que nadie pudiera acusarme de intrigar o interferir en la marcha de la CTC y culparme de su inoperancia práctica”. Por eso se retiró de cualquier acto organizado por la CTC y sólo al final, en 2003, volvió a ser visto por culpa de un servidor que le incitó a que lo hiciera.

Cuando falleció José Vives, en enero de 2005, le llamé. Llevaban años sin hablarse. Sin embargo, se sintió compungido y me preguntó: “¿a qué hora es?”. Casañas fue a despedir al amigo, aunque las circunstancias los hubiera separado.

Le costaba mucho hablar del pasado. Tenía una espina clavada en el corazón. Consideraba que había sido traicionado. Tenía muy claro que la Junta de la Regencia era la depositaria de la legítima autoridad del Carlismo y de España. También consideraba que esta tenía que haber actuado en El Escorial en 1986. Sin embargo, aceptaba la obediencia de CTC, pues al no actuar la Junta quedó ilegitimada por inexcusable dejación de sus funciones. No comprendía como personas importantes en la época de Sivatte -Luna, Gómez del Moral, él mismo- hubieran quedado apartados del nuevo organigrama creado en 1986.

Al morir en 1980 Sivatte pasó a ser portavoz de la Regencia. Nunca me explicó si formaba parte o no de la Junta de la Regencia. Lo cierto es que desde junio de 1987 nunca más volvió a tener contacto con ningún miembro de la Junta. Él consideraba que esta tenía que haber salido en su auxilio y apoyarlo en aquellos complicados momentos. Nada de esto pasó. Confesaba que lo habían dejado sólo y eso le dolía: “Era un estorbo para muchos, por eso prefirieron que me marchara a mi casa. Yo, un carlista de raza, era apartado por defender los mismos postulados que Sivatte”.

Todo aquello era un mal sueño para Casañas. Y este mal sueño se basaba, según él, en el frustrado proceso hacia la unidad que se produjo en El Escorial en 1986. Creía que, después de la muerte de Franco, España estaba llamada a hacer realidad el deseo expresado por S. S. Pío XII.

Ahora que hay consultas independentistas y que algunos están por la fragmentación de España, se ha de saber que Casañas, en 1996 ya lo vaticinaba: “pienso que el castigo -al haber aceptado la transición- puede ser la desaparición de España como Nación, porque si la razón de ser de España era la implantación del Reinado social de N. S. Jesucristo en el Mundo, abandonada esta misión España pierde su razón de ser”.

Como heredero de la legítima autoridad del Carlismo y de España consideraba que había fracasado: “fracasé en el intento de conseguir la unidad para la acción política de los diversos grupos carlistas para hacer frente a los avances de la Revolución. No se aceptó la fórmula propuesta, y se prefirió una fusión total, cuyo resultado ha sido la paralización de la acción… no estamos, no existimos. Mi fracaso al no conseguir que se adoptara la única fórmula que me parecía viable, me incapacita para reemprender cualquier actividad política. Es el sino de todos los políticos que han propuesto y propiciado un cambio que luego ha seguido por caminos distintos. No me queda, pues, otra alternativa que mantenerme apartado y refugiarme en la oración para que el Señor, por los caminos de sus designios, se digne adelantar el advenimiento de su Reino”.

Así era Juan Casañas Balsells. Quizás estas notas de despedida no sean políticamente correctas. Tampoco lo fueron Sivatte o Casañas en vida y tal vez tampoco lo sea un servidor. A veces uno tiene que seguir los mandatos de su corazón y aunque con dolor, quedarse en casa. Esto no significa renunciar a sus principios ni a sus ideas. Todo lo contrario. Casañas siempre fue un carlista de raza en la lucha y en el olvido.

Es posible que, en un futuro, alguien relea las ponencias y artículos que publicó. Quizás en ese momento obtenga el reconocimiento que se merece. Tal vez esto no ocurra nunca. Posiblemente así ha de ser. Lo que no ocurrirá es que aquellos a los cuales nos ofreció su amistad lo olvidemos. Eso nunca pasará.

Amante de los “castells” siempre que podía viajaba a Valls para ver la colla vella, que la habían fundado los carlistas. No era familiar del cardenal Casañas, pero le gustaba explicar esta anécdota: “Una vez el cardenal Casañas fue recibido por Isabel II. Esta le comentó: Me han dicho que usted es carlista. El cardenal le contestó: Eso dicen Señora, eso dicen”. Amigo Juan, descansa en la paz del Señor y, como te dije en alguna ocasión, para algunos nunca fracasaste. Un carlista de raza puede ser un incomprendido, pero nunca un fracasado.


César Alcalá

Título: Despedida de Don Carlos al abandonar el territorio español
Autor: Alaminos, J.
Fecha Soporte: 1893
Fecha Tema: 1876
Descripción física: 1 grabado de 20 x 28 cm en h. de 23 x 32 cm
Por su importancia, reproducimos la nota de prensa del Centro Jurídico Tomás Moro, e instamos a todos nuestros correligionarios a realizar una pequeña aportación económica en defensa de la Justicia:


NOTA DE PRENSA:
El Juzgado de Instrucción número 4 de Madrid, ve claros indicios de delito en la Querella presentada por el Centro Jurídico Tomás Moro frente al Secretario de Estado Don Diego López Garrido.

Madrid, 17 de diciembre de 2009.- Todos los indicios llevan a pensar que el Ilmo. Sr. D. Marcelino Sexmero Iglesias, Magistrado del Juzgado de Instrucción número 4 de Madrid, ve claros indicios de delito en la concesión de ayudas a la Fundación Alternativas por parte del Secretario de Estado para la Unión Europea, Sr. López Garrido.

Efectivamente, tres son los indicios:

1.- En fecha 3 de noviembre, acordó incoar diligencias previas por delito de prevaricación.

2.- En fecha 11 de diciembre, instó al Ministerio de Cultura para que acreditara la fecha efectiva de la baja como Patrono en la Fundación Alternativas del Sr. López Garrido, y no dando por tanto validez jurídica a la carta presentada por el Sr. López Garrido en la vista celebrada el 4 de diciembre.

3.- En fecha 15 de diciembre, ha requerido al Centro Jurídico Tomas Moro para que preste fianza por importe de 6.000 euros, para poder continuar como Acusación Popular.

Este último requerimiento, ha obligado al Centro Jurídico Tomás Moro a iniciar una encuestación popular para recaudar los 6.000 euros de la Fianza. Si el Centro Jurídico no aporta dicha fianza, y el procedimiento penal continuare adelante, sólo estaría presente la Fiscalía, con el riesgo consiguiente de que dicha Fiscalía no presente escrito de acusación y la querella no prosiga adelante por faltar la voz de la Sociedad Civil en dicho procedimiento.

Por ello, el Centro Jurídico Tomás Moro insta a la Sociedad Civil a realizar aportaciones económicas en la cuenta abierta en el BBVA

0182-4016-05-0208517204 (IBAN ES72)

para poder proseguir las actuaciones penales. Sin la constitución de dicha fianza, la Sociedad Civil quedará desarmada frente a un poder político que utiliza el dinero público sin la transparencia debida.
Título: Nuevas cruzadas, las
Fecha Soporte: 1870
Fecha Tema: 1870
Descripción física: 1 grabado de 23 x 36 cm en h. de 30 x 44 cm
El historiador y periodista Manuel Martorell ha ganado el “XI Premio internacional de Historia del Carlismo Luis Hermando de Larramendi”, por su trabajo “Retaguardia y despachos. La guerra que perdió el Carlismo. 1936-1946”. La obra estudia la reacción del Carlismo frente al Decreto de Unificación.

Manuel Martorell Pérez-Elizondo nació en Navarra en 1953 y es doctor en historia y Licenciado en Periodismo. Como historiador está especializado en el periodo inmediatamente posterior a la Guerra Civil de 1936-1939.
Sin duda alguna, el bacalao es uno de los pescados estrellas en la gastronomía de las provincias vascas. Este pescado, del cual existen alrededor de 60 especies, posee miles de recetas en esta región norteña de España. Esto se debe a la Primera Guerra Carlista que se desarrolló entre 1833 y 1840, cuando la localidad de Bilbao se mantuvo sitiada y este pescado cantábrico salvó de la hambruna al pueblo entero, debido a que era el único producto con relativa facilidad de obtención.
Autor: Antonio Manuel Moral Roncal
Editorial: Biblioteca Nueva, Madrid 2009
Páginas: 263
ISBN: 978-84-9742-905-4

El debate no simplemente sobre la laicidad del estado, sino sobre la laicidad de la sociedad, no es un debate nuevo.

Es más, aunque el progresismo trata de convencernos de lo novedoso de todas sus afirmaciones e invenciones, el debate de la laicidad ya tiene más de dos siglos de existencia; y aunque parezca difícil de creer, es fácil imaginar que será un debate abierto hasta el fin de los tiempos.

Es un debate abierto, pues cuando se pretende legislar en contra de la naturaleza, y de la esencia de la cosas (no sólo de pan vive el hombre), cualquier lucha, aunque tenga triunfo parciales, está condenada al fracaso.

La Revolución Francesa enseño a todos los intelectos dedicados al estudio y la reflexión, que la lucha laicista es una lucha condenada al fracaso. Los revolucionarios destruyeron templos, exterminaron órdenes monásticas, mataron sacerdotes, persiguieron monjas, acabaron con la exteriorización de los símbolos religiosos, pero en época de Napoleón (III) el camino tuvo que ser desandado: la Iglesia y su obra seguían siendo necesaria a la sociedad francesa. De este modo, los inicios del siglo XX en Francia supusieron un recrudecimiento del laicismo belicoso, que se vio frenado por el estallido de la Primera Guerra Mundial.

En España, la historia del movimiento laicista y los numerosos ataques a la Iglesia, han sufrido igual número de avances, e igual número de retrocesos. Sin bien durante la Primera Guerra Carlista, los liberales persiguieron a la Iglesia, ya fuera con la desamortización, ya sea con la quema de templos, ya fuera con la persecución de religiosos, el régimen liberal establecido tras la derrota de los legitimistas tuvo que aprender a respetar los derechos de la Iglesia, que no eran otros que los derechos de los españoles.

En 1868, con el triunfo de la revolución (“La gloriosa” para sus defensores) el laicismo belicosa volvió a cobrar toda su fuerza, aunque inútiles fueron sus esfuerzos, al topar con una sociedad española acostumbrada a vivir en la libertad católica; de este modo, la restauración alfonsina tuvo que volver a pactar con la iglesia, pacto que significó pactar con la inmensa mayoría de pueblo español.

En estas condiciones se encontraba la sociedad española en 1931, momento de advenimiento de la II República. Los principales problemas españoles de la década de los treinta eran similares a los que nos encontramos en la actualidad bajo el gobierno socialista: crisis económica (España, sufre las crisis provocada por el crac de 29), grandes tasas de desempleo (con especial importancia en las grandes ciudades), la persistencia del problema del campo español (grandes latifundios, mal reparto de la tierra y el trabajo, precariedad en el empleo- el único problema que aún persistiendo en la actualidad ha modificado su realidad, pues el actual problema del campo español es su ineficiencia económica, viviendo únicamente por un deficiente sistema de subvenciones), la desconfianza en las instituciones (las elecciones de abril del 31 supusieron una crítica a las instituciones monárquicas, sin que supusieran contrariamente a lo que algunos autores pretenden, un apoyo al nuevo régimen republicano); sin embargo, las prioridades del poder político republicano no eran las mismas que las del pueblo español, empeñando todos sus esfuerzos en llevar a cabo una labor de ingeniería social, tratando de transformar la sociedad española, en vez de ayudarla a salir de su grave crisis social y económica.

En el nuevo régimen republicano, las izquierdas se empeñaron en realizar su propia revolución, prescindiendo del sentir mayoritario del pueblo español. El cambio de la enseña nacional, el cambio sin plebiscito previo de la configuración del Estado (de monarquía a república), y la persecución inmisericorde a la religión mayoritaria, son ejemplos claros de esa revolución elitista.

Frente a las izquierdas furibundas, se alzan unas derechas desunidas, caracterizadas por la divergencia de criterios en multitud de asuntos, siendo quizá el de mayor importancia, la actitud a tomar frente a las instituciones republicanas; es decir, el dilema que se planteaba a la derecha era colaborar con las instituciones republicanas, aun con serias dudas sobre su legalidad, o enfrentarse a las mismas. En este debate abierto, surgen varias posturas defendidas por diferentes grupos políticos y sociales, el posibilismo, el accidentalismo y el integrismo. Este debate, es el que justifica la excelente obra de Moral Roncal, que hoy traemos a nuestras páginas.

Efectivamente, la relación entre las instituciones republicanas y el carlismo, y más exactamente, la diferente forma de afrontar el problema de la cuestión religiosa suscitado por la legislación anticlerical republicana, entre la jerarquía eclesiástica y la Comunión Tradicionalista Carlista, constituye el objeto principal de “la cuestión religiosa en la Segunda República española. Iglesia y carlismo”. Desde luego que la trayectoria investigadora de don Antonio Manuel Moral Roncal le avala para encarar con solvencia intelectual la intrincada relación iglesia- carlismo en la España de los años 30; y desde luego que el tema no es sencillo, por cuanto la postura oficial y pública del carlismo prebélico, no era coincidente con la postura de muchos de sus líderes históricos. Es más, ni siquiera la postura carlista era unívoca entre todos sus líderes.

Nada nuevo descubrimos si decimos que, sin duda, el cardenal Pedro Segura (primado de España), era de los pocos príncipes de la iglesia que se mostró claro partidario del tradicionalismo (salvedad hecha de las pretensiones legitimistas en cuanto a la sucesión a la corona). Nada nuevo descubrimos, si referimos las frías relaciones entre el Vaticano y la Comunión Tradicionalista Carlista. Igualmente, nada nuevo decimos, si manifestamos los fuertes personalismos en algunos de los lideres carlistas (el conde de Rodezno, Fal Conde, Lamamié de Clairac...); pero el libro del Moral Roncal no sólo trata todos estos temas, sino que aborda con profundidad la tensa relación entre el carlismo y la Acción Católica, el confuso juego de intereses entre la CEDA y la Comunión, el duelo de liderazgos entre Fal Conde y Herrera Oria, las calculadas relaciones entre carlistas y Renovación Española y la importancia de la figura de Vidal y Barraquer en la visión del problema español por parte de Vaticano.

A los pocos meses de su publicación, “la cuestión religiosa en la Segunda República española”, se ha convertido en un libro clave para comprender la difícil relación entre el carlismo y la iglesia de los años 30, y para comprender el carácter de cruzada que necesariamente tenía que adoptar la guerra del 36. Moral Roncal nos describe la historia de un carlismo que trato de ser fiel a la fidelidad misma, aún en contra de los numerosos obstáculos que los líderes de la derecha y la jerarquía eclesiástica interpusieron en el camino de un movimiento tradicionalista que en la década de los treinta, con más de 100 años de historia, manifestaba un vigor inusitado considerando las disensiones internas en la que vivía sumido, y considerando el grave problema sucesorio sin resolver (Alfonso Carlos I, moriría en 1936 sin descendencia, y sin haber resuelto de forma clara la cuestión dinástica).
Homenaje de la Juventud Carlista de Pamplona a su Patrona la Inmaculada Concepción

en memoria de los políticos carlistas

Domingo, 20 de Diciembre de 2009

Una semana después de la Octava de Ntra. Sra. la Inmaculada Concepción por especial Privilegio concedido por SS. Pío X


ACTOS:

12:00 horas: Santa Misa en la iglesia de las MM. Recoletas (próxima a la parroquia de San Lorenzo)

Ofrenda floral ante monumento de la Inmaculada

A la memoria de los políticos carlistas en el monumento a Navarro Villoslada

Breve Acto Político en el “Hotel Tres Reyes” de Pamplona

Comida de hermandad en el Hotel: cubierto adultos 30 euros y menú de niños

Sobremesa festiva con brindis, sorteo de cesta de Navidad y canciones. Reservas: 615 481598
Un día como hoy, 12 de diciembre, pero de 1834, durante la Primera Guerra Carlista se libra la batalla de Mendaza. El general isabelino Fernández de Córdoba vence a Zumalacárregui.

Título: Escondrijo y actitud del Terso desde los primeros compases del movimiento carlista
Fecha Soporte: 1870
Fecha Tema: 1869
Descripción física: 1 grabado de 13 x 12 cm en h. de 44 x 30 cm
Autor: Evelyn Waugh
Editorial: Homo Legens
ISBN: 978-84-92518-25-8
Páginas: 261
Precio: 16 €


El 1 de diciembre de celebra la fiesta de San Edmund Campion, en el día de su ascenso al Cielo en el año de 1581, después de ser torturado y ejecutado por los esbirros de la reina Isabel I. El novelista británico Evelyn Waugh, célebre por Retorno a Brideshead, fue uno de sus biógrafos y la editorial Homolegens ha editado su obra.

Lo primero que tenemos que decir es que la traducción parece tan cuidada y atractiva como debe de ser el original de Waugh, uno de los mejores escritores de lengua inglesa del siglo XX. Salvo el verbo implementar que aparece una vez, no hemos encontrado más errores.

La historia de Edmund Campion es un ejemplo para el mundo cómodo de hoy en el que se pide a los creyentes una ‘pequeña adaptación’ de su fe a los tiempos para no ser marcados como reaccionarios o ultras y condenados al aislamiento social. En el reinado de Isabel II, Campion era un estudiante de Oxford con promesas de gloria mundana por su inteligencia y su encanto. Sin embargo, la Gracia de Dios le tocó y abandonó no sólo su carrera, sino, además, su país.

En 1572, a los 32 años de edad, Campion huyó a Europa y pasó a Roma. Años más tarde, a un amigo que también peregrinó a Roma le escribió: “Aprovecha Roma a fondo. ¿Ves el cadáver de la ciudad imperial? ¿Qué puede haber de gloria en la vida si tanta riqueza y tanta belleza han parado en nada? ¿Y qué ha permanecido firme en estos desgraciados cambios, qué sobrevive? Las reliquias de los santos y el asiento del Pescador”. Impulsado por su nueva fe, ingresó en la orden más vinculada con la Contrarreforma: los jesuitas. Sirvió varios años donde se le ordenó. Ayudó a levantar un colegio en Praga y, a diferencia de tanto catedrático, no desdeñó el trabajo físico en la cocina. “Ningún trabajo que no fuera obedecer, ninguna sabiduría salvo Cristo crucificado”.

Aceptó participar en la Misión Inglesa, un grupo de jesuitas que, enviado por el papa, regresó a su patria con las órdenes exclusivas de administrar los sacramentos a los católicos perseguidos y difundir el Evangelio. Estos consagrados sabían perfectamente cuál era su destino final: la prisión, la humillación, la tortura y la muerte; y lo aceptaron.

Waugh cuenta que a Campion, un hombre brillante, admirado por la corte y los académicos de Oxford, la reina Isabel I en persona le ofreció el perdón a cambio de que abjurase y se uniese a la Iglesia de Inglaterra, de la que ella era la cabeza. Campion, que siempre se proclamó leal súbdito de la reina, respondió que por encima de los poderes terrenales está la Iglesia y prefirió la muerte.

La biografía de Campion es revelador del ambiente de persecución religiosa y de caos que introdujeron en la Iglesia y en Europa los reformistas: guerras civiles, persecuciones, delaciones... Waugh narra un caso impresionante: el caza católicos Richard Topcliffe, que detuvo al mártir y sus acompañantes, tenía, por privilegio real, su propia red de espías y una sala de tortura en su casa. Una privatización semejante del poder del Estado no ocurrió en la España de la Inquisición. Durante más de dos siglos, los católicos ingleses fueron perseguidos en su patria como traidores: tener un rosario, recibir la confesión, asistir a misa, cobijar a un sacerdote eran crímenes contra el Estado y se penaban con la confiscación de la propiedad, la cárcel y hasta la muerte. Hoy, la antaño poderosa Iglesia anglicana se está desmoronando
Si España es sanable, a ella volveré aunque haya muerto.


Con verdad os declaro que en toda mi existencia, desde que en la infancia alborearon en mí los primeros destellos de la razón, hasta ahora que he llegado a la madurez de la virilidad, siempre hice todo según lealmente lo entendí, y jamás dejé de hacer nada que creyese útil a nuestra Patria y a la gran Causa que durante tanto tiempo me cupo la honra de acaudillar.

Volveré, os dije en Valcarlos, aquel amargo día, memorable entre los más memorables de mi vida, y aquella promesa, brotada de lo más hondo de mi ser, con fe, convicción y entusiasmo inquebrantables, sigo esperando firmemente que ha de cumplirse. Pero si Dios, en sus inescrutables designios, tuviese decidido lo contrario; si mis ojos no han de ver más ese cielo que me hace encontrar pálidos todos los otros; si he de morir lejos de esa tierra bendita, cuya nostalgia me acompaña por todas partes, aun así no sería una palabra vana aquel grito de mi corazón.

Si España es sanable, a ella volveré, aunque haya muerto.

Volveré con mis principios, únicos que pueden devolverle su grandeza, volveré con mi bandera, que no rendiré jamás y que he tenido el honor y la dicha de conservarlos sin una sola mancha, negándome a toda componenda, para que vosotros podáis tremolarla muy alta.

La vida de un hombre es apenas un día en la vida de las naciones.

Nada habría podido mi esfuerzo personal si vuestro concurso no me hubiera ayudado a crear esa vigorosa juventud, creyente y patriótica, que ya veo preparada a recoger nuestra herencia y a proseguir nuestra misión. Si en mi carrera por el mundo he logrado reservar para España esa esperanza de gloria, muero satisfecho, y cúmpleme decir con legítimo orgullo que en el destierro, en la desgracia, la persecución, he gobernado a mi Patria más propiamente que los que se han ido pasando las riendas del Poder.

Gobernar no es transigir, como vergonzosamente creían y practicaban los adversarios políticos que me habían hecho frente con las apariencias materiales del triunfo. Gobernar es resistir, a la manera que la cabeza resiste a las pasiones en el hombre bien equilibrado. Sin mi resistencia y la vuestra ¿qué dique hubieran podido oponer el torrente revolucionario los falsos hombres de gobierno que, en mis tiempos, se han sucedido en España? Lo que del naufragio se ha salvado, lo salvamos nosotros, que no ellos, lo salvamos contra su voluntad, y a costa de nuestras energías.

¡Adelante, mis queridos carlistas! ¡Adelante, por Dios y por España! Sea ésta vuestra divisa en el combate, como fué siempre la mía, y los que hayamos caído en el combate, imploraremos de Dios nuevas fuerzas para que no desmayéis.

Mantened intacta nuestra fe y el culto a nuestras tradiciones y el amor a nuestra bandera. Mi hijo Jaime, o el que en derecho, y sabiendo lo que ese derecho significa y exige, me suceda, continuará mi obra. Y aun así, si apuradas todas las amarguras, la dinastía legítima que os ha servido de faro providencial estuviera llamada a extinguirse, la dinastía vuestra, la dinastía de mis admirables carlistas, los españoles por excelencia, no se extinguirá jamás. Vosotros podéis salvar a la Patria, como la salvasteis con el Rey a la cabeza, de las hordas mahometanas y, huérfanos de monarca, de las huestes napoleónicas. Antepasados de los voluntarios de Alpens y de Lácar eran los que vencieron en las Navas y en Bailén. Unos y otros llevaban la misma fe en el alma y el mismo grito de guerra en los labios.

Mis sacrificios y los vuestros para formar esta gran familia española, que constituye como la guardia de honor del santuario donde se custodian nuestras tradiciones venerandas, no son, no pueden ser estériles. Dios mismo, el Dios de nuestros mayores, nos ha empeñado una tácita promesa al darnos la fuerza sobrehumana para obrar este verdadera prodigio de los tiempos modernos manteniendo purísimo, en medio de los embates desenfrenados de la revolución victoriosa, los elementos vivos y fecundos de nuestra raza, como el caudal de un río cristalino que corriera apretado y compacto por en medio del océano, sin que las olas del mar consiguieran amargar sus aguas.

Nadie más combatido, nadie más calumniado, nadie blanco de mayores injusticias que los carlistas y yo. Para que ninguna contradicción nos faltase, hasta hemos visto con frecuencia revolverse contra nosotros aquellos que tenían interés en ayudarnos y deber de defendernos.

Pero las ingratitudes no nos han desalentado. Obreros de lo por venir, trabajamos para la historia, no para el medro personal de nadie. Poco nos importaban los desdenes de la hora presente, si el grano de arena que cada uno llevaba para la obra común podía convertirse mañana en base monolítica para la grandeza de la Patria. Por eso mi muerte será un duelo de familia para todos vosotros, pero no un desastre.

Mucho me habéis querido, tanto como yo a vosotros, y más no cabe. Sé que lloraréis como ternísimos hijos; pero conozco el temple de vuestras almas, y sé que también el dolor de perderme será un estímulo más para que honréis mi memoria sirviendo a nuestra Causa.

Nuestra monarquía es superior a las personas. El Rey no muere. Aunque dejéis de verme a vuestra cabeza, seguiréis, como en mi tiempo, aclamando al Rey legítimo, tradicional y español, y defendiendo los principios fundamentales de nuestro programa.

Consignados los tenéis en todos mis manifiestos. Son los que he venido sosteniendo y proclamando desde la abdicación de mi amadísimo padre (q. e. g. e.) en 1868.




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Tfno: 91 399 44 38 (atendido en días laborables de 9 a 14 y de 16 a 18 h.)

email: carlistas@carlistas.es

Conferencia que con motivo del bicentenario de Juan Donoso Cortés (1809-1853),tendrá lugar (D.m.) en el Salón de Actos del Instituto CEU de Estudios Históricos, Palacio del Duque del Infantado (Carrera de San Francisco, 2), de la villa y ex corte de Madrid, con el siguiente programa:

10:00 Inauguración
Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera,
Director del Instituto CEU de Estudios Históricos

10:30 Donoso Cortés en su tiempo
La época de Donoso Cortés
Andrés Gambra Gutiérrez,
Secretario General de la Universidad R. Juan Carlos
La Iglesia en la época de Donoso Cortés
Francisco José Fernández de la Cigoña Núñez,
Historiador
Donoso Cortes en su época
Luis de Llera Esteban,
Universidad de Génova
Donoso Cortés en Italia: Gioberti y Taparelli D'Azeglio
Giovanna Scocozzo,
Universidad de Perusa

12:30 La evolución de Donoso Cortés
Etopeya de Donoso Cortés
José de Armas Díaz,
Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
Tres encarnaciones de Donoso: constitucionalista, decisionista y providencialista
Jacek Bartyzel,
Universidad de Torun
La evolución truncada de Donoso Cortés
José Antonio Ullate Fabo,
Escritor

16:30 Los grandes temas del último Donoso Cortés
Donoso Cortés, ¿Teología política o política teológica?
José María Beneyto,
Universidad CEU San Pablo
Donoso Cortés entre la metafísica y la política
Giovanni Turco,
Universidad de Údine
Donoso Cortés, ultramontano
Cristián Garay Vera,
Universidad de Santiago de Chile
Donoso Cortés ante la legalidad y la legitimidad
Consuelo Martínez-Sicluna y Sepúlveda,
Universidad Complutense de Madrid

19:00 Clausura
Miguel Ayuso Torres,
Universidad Pontificia de Comillas,
Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II

Título: Primera salida de D. Quijote : en un lugar de la Mancha_ (Se continuará)
Fecha Soporte: 1869
Fecha Tema: 1869
Descripción física: 1 grabado de 27 x 37 cm en h. de 30 x 44 cm

Título: Don Carlos enseña el retrato destinado al Círculo de Estella
Autor: Pellicer Montseny, José Luis
Fecha Soporte: 1891
Descripción física: 1 grabado de 3 x 4 cm en h. de 31 x 21 cm
CIUDAD DEL VATICANO, 27 NOV 2009.-Esta mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, tuvo lugar la presentación del Mensaje del Santo Padre para la XCVI Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado: “Los emigrantes y los refugiados menores de edad”.

Participaron en el acto los arzobispos Antonio Maria Vegliò y Agostino Marchetto, y monseñor Novatus Rugambwa, respectivamente presidente, secretario y subsecretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

El arzobispo Veglió explico que las causas de la emigración de los menores de edad son parecidas a las de los adultos: “conflictos armados, étnicos o religiosos, crisis económicas y sociales, falta de perspectivas para el futuro”. Pero al mismo tiempo hay una característica específica de la emigración irregular de los menores de edad: “un menor no acompañado no puede ser repatriado”.

De ahí que en algunos casos “los padres y a veces toda la familia depositen todas sus esperanzas en el éxito del menor que emigra y esto se transforma en una carga psicológica para el chico que no quiere desilusionarlos. Por eso, está dispuesto a sufrir injusticias, violencias y malos tratos con tal de obtener el permiso de permanencia, quizá la formación escolástica y sobre todo un trabajo para ayudar a la familia de origen que ha “invertido” tanto en él”.

Por su parte, el arzobispo Marchetto recordó que “la movilidad es uno de los grandes fenómenos de nuestra época que concierne a la vez y en todo el mundo a los ancianos, los adultos y los niños. Es, como se dice con lenguaje evangélico, “un signo de los tiempos”. La Iglesia, de forma particular, está cerca de los refugiados y de los emigrantes forzosos, no solamente con su presencia pastoral y con la ayuda material, para los que la necesitan, sino también con su compromiso para defender su dignidad humana”.

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“En Valcarlos se vivieron, los días 27 y 28 de febrero de 1876, las últimas escenas de la segunda guerra carlista, que se saldó con una nueva derrota de las fuerzas contrarrevolucionarias. El pretendiente Carlos VII, que se hallaba en aquel lugar junto con los restos del que fuera su ejército, cruzó el 28 la frontera franco-española por el puente de Arnegui. Fue entonces cuando pronunció un ‘¡Volveré!’ que iba a quedar sólidamente fijado en el imaginario carlista, pero que nunca se haría realidad. La palabra de marras sirvió de título a textos y poesías, e incluso a una ‘polka militar’ que era interpretada a fines del siglo XIX en algunas fiestas; en plena Segunda República, el publicista aragonés Claro Abánades seguía recordando oportunamente a sus correligionarios que ‘en aquel “¡volveré!” del día 28 de febrero de 1876 iba encerrada una promesa, toda una predicción. …”

Fuente: Jordi Canal i Morell, Banderas Blancas, Boinas Rojas:Una historia política del carlismo (1876-1939).
Una vez finalizada la guerra era el momento de reconstruir el carlismo catalán. Durante esos años destacamos su labor en la construcción del mausoleo del cementerio de Montcada i Reixach; la organización del acto en homenaje a don Javier tras su liberación del campo de concentración de Dachau en 1945; la participación del carlismo catalán en las elecciones municipales de 1947; y los «aplecs» de Montserrat. En 1949, por discrepancias con don Javier, es destituido como Jefe Regional de Cataluña. Este hecho no impidió que continuara su labor. Buena prueba de ello son los encarcelamientos que sufrió junto con sus colaboradores por oponerse a Franco. En 1958 se proclamó la Regencia Nacional Carlista de Estella, con la cual se reivindicó la legitimidad carlista, aquella expresada por Carlos VII en su testamento.

Su espíritu luchador queda patente en sus declaraciones durante el «aplec» de Montserrat de 1974. A sus 73 años aún estaba en condiciones de expresar que «Franco es el enemigo número uno del carlismo y de la patria. Concluyendo que era lógico e inevitable debido a sus actividades políticas antes de ser nombrado presidente del Gobierno, y que el que siembra vientos recoge tempestades».

El 10 de diciembre de 1970 moría, tras una larga enfermedad, Asunción Algueró, su compañera y confidente a lo largo de más de cincuenta años. A pesar de sus quehaceres políticos nunca dejó de asistir, los vienes por la noche, con ella, a un espectáculo teatral o al cine.

César Alcalá
Fuente: Diario La Razón
En 1810 el teniente británico Arhur Flinter y el húsar francés Louis D’Armagnac cruzan sus sables por primera vez en los pinares de Cádiz, durante la Guerra de Independencia española. Desde entonces, un trágico acontecimiento marca sus destinos hasta reunirles en 1835 en plena Guerra Carlista. Los tiempos han cambiado mucho: Flinter es ahora un sobrio coronel fiel a la reina Isabel y D’Armagnac un mercenario del pretendiente al trono. El sentido del honor de los viejos soldados no admite réplicas: ha llegado el momento de saldar cuentas. Pero las cosas no siempre son lo que parecen y puede que el destino tenga otros planes.

Tierra y Destino ofrece una cuidada ambientación histórica que nos hará viajar con sus protagonistas a lo largo de veinticinco años. Junto a Flinter y D'Armagnac viviremos combates en plena invasión napoleónica y visitaremos los campos de Waterloo, para concluir en las agrestes y duras tierras fronterizas entre Extremadura y La Mancha, durante la primera guerra Carlista. El ritmo narrativo de Tierra y Destino crece a medida que avanza la acción hasta llegar a un épico y sorprendente desenlace que no defraudará a los lectores.
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¡Ay del pueblo que olvida su pasado y a ignorar su prosapia se condena! ¡Ay del que rompe la fatal cadena que el ayer al mañana tiene atado!

Centenario Carlos VII

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